En comunidades, lean las tres causas y comenten por qué contribuyen a las problemáticas descritas en "Recuperación", ajustando la redacción al contexto.
Causa 1: Las y los jóvenes están poco involucrados en la elaboración de alimentos por la adopción de los roles de género tradicionales.
- Los roles de género tradicionales asignan la cocina casi exclusivamente a las mujeres, lo que excluye a jóvenes de ambos sexos del aprendizaje práctico.
- Al no participar en la elaboración, los jóvenes no adquieren las técnicas de ejecución ni el conocimiento de los ingredientes, por lo que la tradición se interrumpe entre generaciones.
- Consecuencia: los platillos típicos pierden preparadores y difusores jóvenes, y la tradición se vuelve patrimonio de personas mayores.
Contribuye porque al relegar la cocina a un solo género se excluye a los jóvenes del aprendizaje, lo que interrumpe la transmisión del saber culinario y empobrece el patrimonio cultural de la comunidad.
Causa 2: Se considera que la preparación y presentación de los platillos típicos de la comunidad o de la región no es importante o cultural y artísticamente representativa.
- Si la comunidad devalúa sus propios platillos, no se reconocen como manifestaciones culturales y artísticas con sentido estético propio.
- Al no considerarlos representativos, no se documentan ni se exponen, de modo que no se identifican como parte del patrimonio tangible (lo que se ve, se toca, se degusta).
- Consecuencia: los platillos quedan fuera de los registros y eventos comunitarios y su valor como legado de los antepasados se desconoce.
Contribuye porque la desvaloración impide reconocer los platillos como patrimonio cultural tangible, por lo que no se difunden, se preservan ni se defienden.
Causa 3: No tenemos herramientas para potenciar la difusión de los platillos típicos ni para identificar cuáles son parte del patrimonio cultural.
- Sin herramientas de registro y difusión (recetarios, catálogos, medios o eventos), los saberes quedan en la memoria individual y son vulnerables a perderse.
- Al no existir un criterio de identificación, la comunidad no distingue qué platillos forman parte de su patrimonio intangible (saberes, formas de expresión compartidos).
- Consecuencia: no se puede defender ni dar a conocer el legado, y los platillos no se incorporan a la identidad cultural de la región.
Contribuye porque sin herramientas de identificación y difusión no se visibiliza el patrimonio culinario, lo que impide su reconocimiento, conservación y defensa.



