Antes de la lectura
- ¿Qué opinas de las personas que están leyendo en un lugar público?
- ¿Por qué se afirma que un lector puede ser un sujeto peligroso?
- ¿De qué manera la lectura da poder a las personas?
Después de la lectura
- ¿Qué connotaciones ofrece la pregunta que realiza el joven del bus?
- ¿Qué pasa con la lectura en el contexto ecuatoriano?
Lectura: El lector en el espacio público
La lectura silenciosa y personal permite determinar el propósito de un texto. Los propósitos varían según las intenciones generales o el contexto que motiva la creación del texto.
Una primera lectura de un texto consiste en una aproximación a las claves textuales, según la intencionalidad de la obra o texto en general. Determinar a través de una lectura completa el propósito comunicativo del siguiente texto.
Supongamos una escena: en un bus, una persona lee un libro. Conviven todos los lectores en un lector. ¿Qué ocurre en los demás, en nosotros, que estamos a su lado en las manos —excluyamos diarios y teléfonos— a quienes vemos en esa inmovilidad casi absoluta? ¿Qué vemos seguramente cuando vemos a alguien leer?
La imagen de ese lector o lectora —esa 'sociedad secreta y promiscua', como decía Octavio Paz o esa 'silenciosa admiración' que nace de la cuenca y como decía Ricardo Piglia— da lugar también a la desconfianza. La quema de libros durante el nazismo, en el mismo Quijote, la persecución a los lectores en tiempos de dictadura o la frase 'alpargatas sí, libros no' de Juan Domingo Perón nos permiten pensar que para la sociedad, un gobierno o el mismo Estado, el lector puede ser un sujeto peligroso.
Esa desconfianza, por cierto, no solo es política. Hay familias que se preocupan por la salud de niños que prefieren leer un libro que jugar. Julio Cortázar contaba que, de niño, un médico había prescrito que le prohibieran leer. En Quito, hace muchos años, en un bus de la línea Marín-Laureles, un joven leía un libro. Sentado a su lado, había...













