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Enseguida hicieron a los animales
pequeños del monte, a los
guardianes de los bosques, a los
genios de las montañas, a los
venados, a los pájaros, a los tigres,
a las serpientes, a los lagartos. Y
dijeron los progenitores:
—¿Solamente habrá silencio
bajo los árboles? Hablen,
griten, gorjeen, digan nuestros
nombres, alábennos, ensalcen
a sus creadores, invóquennos,
adórennos.
Pero no se pudo conseguir que aquellas creaturas hablaran. Solo chillaban,
cacaraqueaban y graznaban. Y sin lenguaje que los engrandeciera, cada
uno gritaba de manera diferente.
Cuando los progenitores vieron que no era posible hacerlos hablar, se
dijeron decepcionados:
—Esto no estuvo bien. No han podido decir nuestros nombres, el de
sus creadores y formadores. —Y dirigiéndose a todos los seres hechos,
continuaron—. ¡Serán cambiados! ¡Acepten su destino! Como no son cual
nosotros queríamos, el alimento para ustedes, su habitación, sus nidos,
serán los barrancos y los bosques. Y sus carnes serán trituradas, inmoladas,
para servir de comida sobre la faz de la tierra.
Así pues, los Creadores, los Formadores y los Progenitores, ante el
fracaso, tuvieron que pensar en hacer una nueva tentativa para crear al
ser que los adorara.
—jA probar otra vez! Ya se acerca el amanecer y la aurora. Hagamos
al ser que nos sustentará y alimentará. Mas, ¿cómo haremos para ser
invocados, para ser recordados sobre la tierra? Ya hemos probado con
nuestras primeras obras, con nuestras primeras creaturas, pero no
hemos podido lograr que nos alaben y nos veneren. Probemos a hacer
unos seres obedientes, respetuosos, que engrandezcan nuestra labor.
¿Cómo los haremos? ¡Cómo los haremos! ¡Cómo!
Entonces hicieron con tierra la carne del hombre, pero vieron que no
estaba bien, que se deshacía, que estaba blando, sin movimiento, sin
fuerza y que se caía. No movía la cabeza. La cara se le iba para un lado.
Tenía velada la vista. No podía ver hacia atrás. Al principio hablaba,
pero no poseía entendimiento. Con el agua se humedeció rápidamente
y no se pudo sostener.
Y dijeron los PROGENITORES: —Bien se ve que no puede andar
ni multiplicarse—. Entonces desbarataron y deshicieron su intento
de hombre y siguieron preocupados. Y luego de consultarse entre
sí, dispusieron que se juntara madera para que con ella hicieran un
hombre duro, resistente, que los habría de sustentar y alimentar cuando
amaneciera.
El Popol Vuh
Este es, sin lugar a dudas, el más
importante de los textos mayas
que se conservan. Se caracteriza
por su contenido histórico y
mitológico, y también por sus
cualidades literarias.
EMPIEZAN LAS HIS
TORIAS DEL ORIGEN De Los Indias DE
ESTA PROVINCIA DE GVATEMAJA
TRADVZIDO DI LA LENGVA qu
CHE EN LA CASTELLANAPA:
RA MAS COMMODIDAD Dr
LOS MINÍSTROS DE EL
5” EVANGELÍO
POR EL R.PE FRANZIS
CO XIMENEZ CV
RA DOCTRINERO POR ELREAL PATRO~
NATO DES Premio DEL” Donne ca
commonswikimedizorg,
El libro se divide en tres
apartados:
La creación
Los héroes divinos
La historia del linaje quiché
Vela, Enrique. Popol Vuh,
el libro sagrado de los mayas,
Arqueología Mexicana, núm. 88, p. 42.
Recuperado de http://bit.ly/2Xzqeep
inmoladas. Sacrificadas.
Competencia digital
Conoce más de la cultura maya.
En:
lynk.ec/10y04