Desconocido, (2020). wwwarqueologiamexicanamx
Y entonces... los Progenitores, tristes por no haber
dado cima a su obra, decidieron...
—Ha llegado el tiempo del amanecer, de que
termine la obra y aparezcan los que nos han de
sustentar y nutrir; los hijos esclarecidos, los vasallos
civilizados, los hombres, la humanidad—. Dijeron
los Progenitores. Se juntaron, llegaron y celebraron
consejo en la oscuridad de la noche. De esta
manera salieron a luz claramente sus decisiones y
encontraron lo que debía servir para construir la
carne del hombre: mazorcas blancas y mazorcas
amarillas. El maíz lo formaría. E hicieron los cuatro
primeros.
Así, de este alimento provinieron la fuerza de sus
músculos, el vigor de sus brazos y la agilidad de sus
piernas. Y fueron dotados de inteligencia y vieron
todo lo que hay que ver en este mundo. Nada se
ocultaba a su mirada que, con asombro, veían
la bóveda del cielo y la faz redonda de la tierra.
Grande era su sabiduría. Sus ojos descubrían lagos,
mares, montañas y valles. En verdad eran hombres
admirables.
Satisfechos de ello, los Creadores les preguntaron:
—¿Qué piensan de ustedes? Miren. Oigan. ¿No
son buenos su lenguaje y su manera de andar?
¡Contemplen el mundo! ¡Prueben si pueden verlo
todo!
Y enseguida acabaron de ver cuánto había en la
tierra. Luego dieron las gracias a los Creadores y
examinándolo todo, nada dejaron de saber... Pero
los Creadores no oyeron esto con gusto:
—No está bien lo que dicen nuestras creaturas.
Lo saben todo. ¿Qué haremos ahora con ellos? —Y
celebrando consejo de nuevo, los Creadores dijeron:
—No está bien lo que dicen. ¿Acaso no son por su
naturaleza simples creaturas y hechuras nuestras?
¿Han de ser también dioses ellos? Refrenemos un
poco sus deseos, pues no está bien lo que vemos.
¿Por ventura se han de igualar ellos a nosotros, sus
autores, que podemos abarcar grandes distancias,
que lo sabemos todo y que nada dejamos de ver?
¡QUE SU VISTA SOLO ALCANCE A LO QUE ESTÁ
CERCA! ¡QUE SOLO VEAN UN POCO DE LA FAZ
DE LA TIERRA!
Y entonces del corazón del cielo cayó un vaho
sobre los ojos de los cuatro primeros hombres y se
empañaron como cuando se sopla sobre la luna de
un espejo. Sus ojos se velaron y solo pudieron ver lo
que estaba cerca. Solo esto era claro para ellos, Así
fue destruida la sabiduría y todos los conocimientos
de los cuatro hombres, origen y principio de la raza
humana. Luego, los Creadores les formaron sus
esposas y fueron hechas las mujeres.
‘Durante el sueño, mientras ellos dormían, llegaron
verdaderamente hermosas. Cuando los cuatro
primeros hombres despertaron, al instante se
llenaron de alegría sus corazones y dieron vida a
todos los que habitamos en la tierra.
Domínguez Hidalgo, Antonio. (1982). Iniciación Literaria.
Madrid: Editorial Continental.
vaho. Vapor, neblina.