Lectura
El pensar y el saber afroecuatoriano (continuación)
…una cantidad de niños, por equipos, se colabora colectivamente para no dejarse "arrancar" por el equipo arrancador. Al final ganan los grupos por la unidad de acciones.
También está el juego del gato y el ratón, para expresar de manera divertida la persecución abusiva del más fuerte al más débil para comérselo y aquello que salva al ratón es la solidaridad de los participantes.
Otro juego es el del puente quebrado: durante la actividad lúdica, niños y niñas dialogan cantando sobre el puente roto y cómo pueden componerlo. Dicen los abuelos que este juego tomó relevancia cuando llegó el tren a las comunidades.
En las comunidades afroecuatorianas también fue tradicional representar en los juegos las luchas por la libertad, en la organización unos cumplen el rol de libertadores y otros de opresores. El juego del diablo con siete mil cachos es referencia lúdica para representar el ingenio colectivo en defensa de la niñez frente a la astucia del ser malo. El diablo pretende engañar a la colectividad con preguntas.
— ¡Tun, tun! —golpea la puerta el diablo.
— ¿Quién es? —pregunta el grupo en coro.
— El diablo con siete mil cachos.
— ¿Qué quería? —pregunta el coro.
— Una cinta —responde el diablo.
— ¿De qué color?
— ¡Verde limón!
— No hay.
Se hace una ronda cantando feliz porque el diablo no adivinó el objeto personalizado en uno de los integrantes. Y así continúa el juego.
El componente pedagógico de los juegos es evidente en la recreación de las tradiciones.










