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La pata de mono (fragmento) - W. W. Jacobs

📄 teoria lengua-y-literatura 🎓 secundaria · 8° EGB Ecuador 🇪🇨 EC 🗣 Español
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Solución — Página 127

Lengua Y Literatura · 8 EGB · 2025

La pata de mono (fragmento)

W. W. Jacobs


Apresuradamente, la señora White se quitó el delantal y lo escondió debajo del almohadón de la silla.

Hizo pasar al desconocido. Este parecía incómodo. La miraba furtivamente, mientras ella le pedía disculpas por el desorden que había en el cuarto y por el guardapolvo del marido. La señora esperó cortésmente que les dijera el motivo de la visita; el desconocido estuvo un rato en silencio.

—Vengo de parte de Maw & Meggins —dijo por fin.

La señora White tuvo un sobresalto.

—¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Le ha sucedido algo a Herbert?

Su marido se interpuso.

—Espera, querida. No te adelantes a los acontecimientos. Supongo que usted no trae malas noticias, señor.

Y lo miró patéticamente.

—Lo siento... —empezó el otro.

—¿Está herido? —preguntó, enloquecida, la madre.

El hombre asintió.

—Mal herido —dijo pausadamente—. Pero no sufre.

—Gracias a Dios —dijo la señora White, juntando las manos—. Gracias a Dios.

Bruscamente comprendió el sentido siniestro que había en la seguridad que le daban y vio la confirmación de sus temores en la cara significativa del hombre. Retuvo la respiración, miró a su marido que parecía tardar en comprender, y le tomó la mano temblorosamente. Hubo un largo silencio.

—Lo agarraron las máquinas —dijo en voz baja el visitante.

—Lo agarraron las máquinas —repitió el señor White, aturdido.

Se sentó, mirando fijamente por la ventana; tomó la mano de su mujer, la apretó en la suya, como en sus tiempos de enamorados.

—Era el único que nos quedaba —le dijo al visitante—. Es duro.

El otro se levantó y se acercó a la ventana.

—La compañía me ha encargado que le exprese sus condolencias por esta gran pérdida —dijo sin darse la vuelta—. Le ruego que comprenda que soy tan solo un empleado y que obedezco las órdenes que me dieron.

No hubo respuesta. La cara de la señora White estaba lívida.

—Se me ha comisionado para declararles que Maw & Meggins niegan toda responsabilidad en el accidente —prosiguió el otro—. Pero en consideración a los servicios prestados por su hijo, le remiten una suma determinada.

Glosario

  • furtivamente: De manera disimulada, a escondidas
  • sobresalto: Susto o impresión repentina que altera el ánimo
  • patéticamente: De manera que provoca compasión o tristeza
  • aturdido: Confuso, perturbado, sin capacidad de reaccionar claramente
  • lívida: De color pálido, casi blanco, por el miedo o la impresión
  • condolencias: Expresión de pésame o dolor compartido ante una pérdida
  • comisionado: Encargado oficialmente de realizar una tarea
  • siniestro: Que anuncia o provoca desgracia o mal augurio
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Dario Guerrero Diaz, (2020).

Apresuradamente, la señora White se quitó el delantal y lo escondió debajo del almoha- dón de la silla.

Hizo pasar al desconocido. Este parecía incó- modo. La miraba furtivamente, mientras ella le pedía disculpas por el desorden que había en el cuarto y por el guardapolvo del marido. La señora esperó cortésmente que les dijera el motivo de la visita; el desconocido estuvo un rato en silencio.

—Vengo de parte de Maw & Meggins —dijo por fin.

La señora White tuvo un sobresalto.

—¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Le ha sucedido algo a Herbert?

Su marido se interpuso.

—Espera, querida. No te adelantes a los

acontecimientos. Supongo que us-

ted no trae malas noticias, señor.

Y lo miró patéticamente. —Lo siento... —empezó el otro.

—¿Está herido? —preguntó, enloquecida, la madre.

El hombre asintió,

—Mal herido —dijo pausadamente—. Pero no sufre.

—Gracias a Dios —dijo la señora White, juntando las manos—. Gracias a Dios.

Bruscamente comprendió el sentido sinies- tro que había en la seguridad que le daban y vio la confirmación de sus temores en la cara significativa del hombre. Retuvo la respira- ción, miró a su marido que parecía tardar en comprender, y le tomó la mano temblorosa- mente. Hubo un largo silencio.

—Lo agarraron las máquinas —dijo en voz baja el visitante.

—Lo agarraron las máquinas —repitió el señor White, aturdido.

Se sentó, mirando fijamente por la ventana; tomó la mano de su mujer, la apretó en la suya, como en sus tiempos de enamorados.

—Era el único que nos quedaba —le dijo al visitante—. Es duro.

El otro se levantó y se acercó a la ventana.

—La compañía me ha encargado que le

exprese sus condolencias por esta gran

pérdida —dijo sin darse la vuelta—. Le

ruego que comprenda que soy tan solo un empleado y que obedezco las órde- nes que me dieron.

No hubo respuesta. La cara de la señora White estaba lívida.

—Se me ha comisionado para decla- rarles que Maw & Meggins niegan toda responsabilidad en el accidente —prosiguió el otro—. Pero en con- sideración a los servicios prestados por su hijo, le remiten una suma determinada.

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