Con ayuda de su maestro, viertan un poco de agua en la botella.
Marquen con un plumón hasta dónde llega el agua y soplen.
- Viertan un poco de agua en la botella (un cuarto aproximadamente).
- Con el plumón, tracen una línea sobre la botella justo en el nivel del agua.
- Acercan los labios a la boca de la botella y soplan suavemente, como para soplar una vela.
- Observan el sonido que se produce.
Respuesta orientativa: Al soplar sobre la botella con agua, se escucha un tono o sonido que se puede describir como grave o suave; es distinto al de la botella vacía.
Comenten los cambios que notan entre el sonido producido en la botella con agua y en la botella vacía.
- Recordamos el sonido de la botella vacía al soplar: es más grave, apagado o "hueco".
- Comparamos con el sonido de la botella con agua: el sonido cambia, se vuelve más agudo o claro.
- Explicamos por qué: el agua ocupa parte del espacio interior, por lo que la columna de aire que vibra es más corta y produce un sonido distinto.
Respuesta orientativa: El sonido de la botella vacía es más grave, mientras que con un poco de agua el sonido se vuelve más agudo, porque el aire que vibra dentro es menor.
Viertan más agua en el envase, marquen nuevamente y vuelvan a soplar.
- Añaden más agua (por ejemplo, hasta la mitad).
- Marcan con el plumón el nuevo nivel de agua.
- Soplan de nuevo sobre la boca de la botella y escuchan el sonido.
Respuesta orientativa: Al haber más agua, el sonido emitido es aún más agudo que con el nivel anterior de agua.
Comenten los cambios que notan en los sonidos emitidos.
- Comparamos los tres sonidos: botella vacía, con poca agua y con más agua.
- Observamos la tendencia: a más agua, menos aire dentro y sonido más agudo.
- Concluimos que el nivel de agua modifica el tono del sonido.
Respuesta orientativa: A medida que sube el nivel de agua, el sonido se hace cada vez más agudo, porque el aire que vibra dentro de la botella es cada vez menos.









