En asamblea, organicen un diálogo colectivo donde comenten las siguientes preguntas.
¿Qué lecturas recuerdan de sus libros de texto anteriores?
Respuesta orientativa: En los libros de texto de años anteriores suelen incluirse relatos cortos, leyendas mexicanas (como las de la Llorona o el Cadejo), poemas de Rubén Darío o Sor Juana, y fragmentos de novelas. Se recuerdan especialmente las lecturas que narran aventuras o que reflejan la cultura propia.
¿Cuáles fueron sus preferidas o las más interesantes?
Respuesta orientativa: Suelen preferirse los cuentos de suspense, las fábulas con moraleja y los poemas rimados, porque resultan cercanos y fáciles de recordar; también aquellos textos que hablan de temas cotidianos o de la comunidad.
¿Qué otras creaciones literarias han leído además de esas lecturas?, ¿por qué decidieron hacerlo?
Respuesta orientativa: Además de los libros de texto, muchos leen novelas juveniles, cómics, cuentos de internet o poesía en redes sociales; lo hacen por curiosidad, por recomendación de amigos o familiares, o por placer, eligiendo temas que les gustan (aventura, fantasía, misterio).
¿En su comunidad es fácil encontrar diversos materiales de lectura?, ¿por qué?
Respuesta orientativa: Depende de la comunidad: en localidades con biblioteca pública, librerías o casas de cultura es fácil; en comunidades rurales o alejadas suele ser difícil por la falta de espacios, presupuesto y acervo actualizado. La escuela y las bibliotecas escolares son una alternativa importante.
¿Cómo pueden fomentar la lectura e incluir a quienes no tienen acceso a materiales literarios?
Respuesta orientativa: Pueden crear bibliotecas de aula o comunitarias con libros donados, organizar clubes de lectura y cuentacuentos, prestar libros entre compañeros, digitalizar textos gratuitos y llevar lecturas a los espacios públicos. Lo importante es que nadie quede fuera por falta de recursos.



