El despertar de Bolamba
Bolamba se despertó justo en ese momento. ¿Qué mensaje había querido transmitirle su abuela con la historia de Litulone? Se tocó el pecho tratando de sentir los latidos de su corazón. No tenía miedo. Sentía que él, al igual que el héroe de la historia, había crecido y madurado en horas.
Ahora sabía, y con certeza, que ese mismo monstruo se lo había tragado a él y a su gente. Bolamba apretó sus dientes con rabia y, olvidándose de las cadenas que lo aprisionaban, trató de ponerse de pie, pero no pudo. Lanzó un quejido de impotencia y tiró con ira de las cadenas.
Sus vecinos lo miraron sorprendidos. Bolamba volvió a tirar de las cadenas, y pronto todos siguieron su ejemplo, en medio de gritos de rebeldía.
Horas más tarde, Bolamba aún trataba de comprender lo que su abuela le había querido decir. Con su cuerpo encadenado se sentía impotente para vencer al monstruo de la mezquindad humana... Pero... si él no podía ahora... ¡entonces lo harían sus descendientes que aún estaban en el mundo de los que esperan nacer! Bolamba comprendió todo: ¡era por eso que tenía que sobrevivir!
¡Ese era el mensaje de su abuela! Y en ese instante, Bolamba Mbemba sintió que su corazón escapaba y volaba hacia el infinito...
¿Sabías qué...?
Entre 1450 y 1850, por lo menos 12 millones de africanos fueron raptados y vendidos como esclavos. La mayoría fueron embarcados, desde África a través del Atlántico, en el Viaje Amargo del Dolor, hacia las colonias europeas de Norte, Centro y Sur América, y las Antillas.
A esto se lo conoce como Diáspora, cuando los africanos fueron separados y dispersados. A pesar de esta forzada separación, los africanos esclavizados y sus descendientes llevaron con ellos mucho de su cultura, especialmente en la música y en las tradiciones orales, que han enriquecido a otras culturas en todo el mundo.
(Tomado del libro «Y su corazón escapó para convertirse en pájaro» de Etna Iturralde).










