Cuento «El Duende»
De la tradición oral de las comunidades afroecuatorianas
En un pueblito del Valle del Chota vivía en una casita una familia que tenía dos hijos: una niña y un niño. La niña era muy bonita, de cabello largo, ojos negros muy grandes y labios bien formados.
Un día, a la niña le mandaron a traer agua del río; de pronto se encontró con un personaje de estatura pequeña, con sombrero grande y sonrisa atractiva; éste le hizo un gesto llamativo y la niña se acercó. El señor la llevó lejos y la introdujo en unos matorrales; allí la mantuvo encantada durante una noche.
Al día siguiente, sus padres, al ver que no regresaba, empezaron la búsqueda y comunicaron a algunos vecinos, que se unieron con otros habitantes del pueblo. El más anciano ya había sospechado que la niña había sido llevada por un ser oscuro y maligno, llamado duende, que sorprende a las niñas bonitas, se las lleva y las tiene en el monte; cuando volvían a asomar, aparecían endemoniadas o morían.
Buscaron y buscaron por todo el río, llevando agua bendita, rosas y sahumerios, con la finalidad de recuperar el alma de la niña. Una vez que la encontraron, vieron que la niña estaba 'ida' y no reconocía a nadie; inmediatamente actuó el más anciano: echó agua bendita con las rosas, prendió el incienso y rezó la oración que ahuyentaba a los duendes.
Trajeron a la niña a casa y la curaron con cosas de la otra vida; pronto se fue recuperando.
Desde entonces nunca más mandaron a la niña sola al río.
¿Sabías qué…?
Muchos pueblos durante mucho tiempo no tuvieron acceso a la escritura; sus conocimientos permanecieron en la memoria colectiva y se trasmitieron de una generación a otra por medio de la tradición oral, a través de los cuentos, mitos, cantos y leyendas. (Juan García Salazar — Esmeraldas).










