Lectura
Cuando el río le vio triste a la buena mujer, le devolvió dos pejes (peces); enseguida ella los cogió y se fue contenta, llegó a casa y los puso en la tulpa (cocina) para asarles; en eso se descuida y la lumbre los quema a los pejes.
Entonces la buena mujer le dice a la tulpa:
«Tulpa, tulpa, devuélveme los pejes, pejes no eran míos; pejes eran de río, río llevó cachos, cachos eran de chivo, chivo comió tuno, tuno no era mío... No, tuno, tuno, sí era mío».
¿Sabías qué...?
Las ancestras y los ancestros africanos y afroecuatorianos ejercitaban su memoria desde niños: aprendiendo y contando, contando y aprendiendo cuentos, respondiendo adivinanzas, recitando versos, creando y repitiendo trabalenguas, y cantando la música tradicional.










