Lectura
Le contestó la mata:
—Ya nació mi matica de zapallo…
Todos los días la iba a vé, hasta que un día, ya tenía una florcita… Cuando la vio, dijo:
—Ya tiene una flor mi matica de zapallo.
Y le contestó:
—Ya tiene una flor mi matica de zapallo…
Todos los días la iba a vé… Hasta que un día, ya tenía un zapallito… Cuando lo vio, dijo:
—Ya tiene un zapallito mi matica de zapallo.
Contestó la mata:
—Ya tiene un zapallito mi matica de zapallo…
Todos los días lo iba a vé… Cuando ya estuvo hecho, dijo:
—Ya está hecho mi zapallo.
—Ya está hecho mi zapallo… —le dijo el zapallo.
Brincó y, ¡pass!, lo cortó del pico… Cuando lo cortó, ese zapallo pegó el brote pa'i encima 'onde la viejecilla… Así que la viejecilla salió corriendo y el zapallo atrás de la viejecilla. Y el zapallo cantaba:
—Bunbujea, bunbujea, quea, quea, quea…
Y la viejecilla iba que se mataba corriendo… Y más corría y más ganas de corré le daba a la viejecilla ésa… Y el zapallo atrás:
—Bunbujea, bunbujea, quea, quea, quea…
Hasta que llegó la viejecita… Y llegó a la casa del sapo… Entonces, el sapo le dijo:
—¿Buena vieja, de quién corre?
—Vea, déjeme a mí…
—Pero, buena vieja, «los malos comunicados saben ser aliviados»…
—Hay un zapallo que me quiere comé…










