Lectura
—Métase aquí, en mi ranchito.
Cuando ya venía ese zapallo, tumbando monte, quebrando palo…
—Bunbujea, bunbujea, quea, quea, quea…
Se abrió la vieja y corre, corre, corre hasta que llegó a la tortuga.
—¿Buena vieja, y de quién corre?
—Vea, déjeme a mí…
—Pero… «los malos comunicados saben ser aliviados».
—Un zapallo que me quiere comé…
—Métase aquí en mi ranchito.
Brincó la vieja y se metió. Cuando venía ese zapallo en las mismas:
—Bunbujea, bunbujea, quea, quea, quea…
—Buena vieja, baje, baje, baje…
Y salió la viejecilla, corre, corre, corre y corre hasta que llegó 'onde la tapacula…
—Buena vieja, «los malos comunicados saben ser aliviados»…
—Un zapallo que me quiere comé…
—Métase aquí, buena vieja, métase pa' dentro.
Cuando ya venía ese zapallo, tumbando palo y todo lo que encontraba por delante… hasta que llegó 'onde estaba la viejita.
Enseguida, la tapacula la metió pa' dentro y ella ya se quedó ajuera, se crió más grande que el mismo zapallo…
Ahora sí brincó y de un solo manazo lo partió, y le dio una mitad a la viejita y la otra se la comió ella.










